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Guardianes de la tumba (2018)

Imagen por cortesía de © Gravitas Ventures / Selecta Visión

#CriticadeMiedo

Guardianes de la tumba

Siguiendo la estela comercial de «Megalodón (2018)», otro de los numerosos blockbusters con capital chino, que busca tanto aprovechar el filón de la taquilla oriental como, al mismo tiempo, triunfar en las salas occidentales. En este caso, la historia gira en torno a un exótico cruce entre el cine de aventuras tipo Indiana Jones y la típica monster movie de arañas asesinas. Tan previsible y superficial como cabría esperar de una amalgama de clichés y malos efectos visuales que cambia de tono cada dos por tres.

Título original: Guardians of the Tomb (CHN/AUS/RUS/THA, 2018) Color, 90 mins.
Director: Kimble Rendall
Reparto: Bingbing Li, Kellan Lutz, Kelsey Grammer, Chun Wu

★✰✰✰ 7 Guardians of the Tomb (2018) on IMDb


Desde hace algún tiempo, Hollywood estaba buscando entrar en el mercado cinematográfico chino, el más grande del mundo, y saltarse la cuota de estrenos estadounidenses que impera en el país asiático. Para ello las coproducciones con capital chino se han convertido en la última vía para conseguirlo, pero con una serie de condicionantes: que tengan cierto número de actores chinos, lugares de rodaje en la propia China, y que no se retrate a China como un villano. Guardianes de la tumba es uno de estos ejemplos, junto a otros de más relumbre como Megalodon (2018) crítica o Venom (2018) , por ejemplo.

Co-producida entre China y Australia, principalmente, Guardianes de la tumba es un intento de actualizar el género de aventuras al más puro estilo de la Saga Indiana Jones o Tomb Raider (2018) fusionándolo con las clásicas monster movies de arañas asesinas. Dirigida por Kimble Rendall, un realizador australiano que se labró una cierta popularidad con el estreno de Bait (Carnada) (2012) pero que no había vuelto a hacer nada nuevo desde entonces, cuenta una historia que gira en torno a una expedición que desentierra la tumba de un antiguo emperador en la China oriental, donde supuestamente se esconde un legendario elixir de la inmortalidad, sin saber que el lugar es la morada de una agresiva mutación de arañas tela de embudo.

Hacer una revisitación de un género o de una película no es una tarea sencilla; sobre todo porque se necesita aportar aire fresco a una historia familiar y manejar con acierto unos tropos que todo el mundo conoce y espera encontrar. Si con Bait (Carnada), Kimble Rendall hace exactamente eso con el subgénero de tiburones, desgraciadamente no repite el acierto en esta ocasión. Con una historia ciertamente formularia, repleta de clichés y de situaciones reducidas a la simpleza más bobalicona, Guardianes de la tumba no consigue generar el más mínimo entusiasmo entre el público, no digo ya terror, respecto a su trama o el universo narrativo que propone.

Con una historia tan llena de agujeros como superficial, el film está constantemente oscilando el tono entre el copión barato y la explotación patética del miedo que produce la arácnida amenaza, sin decidirse por cuál de ellos apostar y sin preocuparse lo más mínimo por la calidad de su contenido. Esta falta de contenido es el punto más débil de la película y lo que la lleva constantemente a caer repetidamente en lugares comunes y predecibles, que avanzan de manera forzada e incoherente, con un manejo extraño de la línea del tiempo y sin tan siquiera seguir la propia lógica interna de la historia. Si a esto le sumas la existencia de unos personajes estereotipados, sin apenas profundidad, cuyo reparto, que incluye nombres como Li Bingbing o Kelsey Grammer, trata de sacar adelante pero sin demasiado esfuerzo, o unos efectos generados por ordenador de aspecto plastificado y artificial, el resultado final es inevitablemente desastroso.

En definitiva, Guardianes de la tumba se siente como una película narrativamente pobre y poco trabajada, donde la mezcla de aventuras, acción y pinceladas de horror no funciona en absoluto, y que deja la sensación de que si tan solo hubiese ido de una manera más descarada por el camino del subgénero de monster movies hubiese ganado algo más de interés. Solo para fanáticos de las películas tipo Aracnofobia (1990) y que no tengan nada mejor que hacer.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.