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Imagen por cortesía de © RLJE Films

#CriticadeMiedo

The Cleaning Lady

Psicodrama que baraja buenas ideas para evitar tópicos terroríficos y crear algo más complejo sobre la diferencia de clases, el abuso infantil y la huida de la realidad maquillándola para que parezca menos fea, que sin embargo termina por perder todo su potencial.

Título original: The Cleaning Lady (USA, 2018) Color, 90 mins.
Director: Jon Knautz
Reparto: Alexis Kendra, Rachel Alig, Elizabeth Sandy

★✰✰✰ The Cleaning Lady (2018) on IMDb


A medio caballo entre el drama y el cine de terror, con The Cleaning Lady el realizador Jon Knautz regresa a su leitmotiv habitual al presentar a un personaje femenino desequilibrado como eje central de este psicodrama sobre una joven esteticista que contrata a una empleada doméstica, cuya cara se encuentra gravemente marcada por cicatrices, y que pronto se revelará como una mujer psicológicamente inestable y extremadamente peligrosa.

La premisa argumental de The Cleaning Lady comienza como una exploración psicológica de unos personajes perturbados, de una u otra manera, para posteriormente convertirse gradualmente en un descenso a las profundidades de la locura. Similares conceptos narrativos ya fueron abordados por Knautz en anteriores películas como Girlhouse (2014) y Goddess of Love (2015) , esta última vista en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges y también interpretada por Alexis Kendra. Sin embargo, en este caso, la sutil observación de la diferencia de clases entre los personajes y la pueril superficialidad de la esteticista, interpretada por Kendra, quien siente pena y repugnancia al mismo tiempo por las cicatrices del rostro de su empleada y, sin sospechar el terrible origen de las mismas, incluso le enseña a cubrirlas con maquillaje como ella misma hace con sus problemas sentimentales, rápidamente se transforma en algo mucho más tosco y descaradamente terrorífico. Knautz cambia de tono sin más explicaciones y las que da se antojan terriblemente manidas e insuficientes.

Sobre todo, porque el origen del desequilibrio mental de la empleada de hogar es una excusa tan utilizada por otras tantas películas de terror que alarmantemente ha acabado por perder todo su potencial de sobrecoger. Del mismo modo, todo el tiempo que la trama se toma para presentar a los personajes y sus complejidades psicológicas es desperdiciado por la sobreactuación de Rachel Alig, presentando un personaje demasiado exagerado como para tomarlo en serio, que constantemente sugiere que algo terrible va a ocurrir y que, cuando finalmente ocurre, desafortunadamente los espectadores han perdido toda posibilidad de sorprenderse.

Jon Knautz baraja buenas ideas para dejar atrás los artificios propios del cine de terror y adentrarse en el universo de un psicodrama más complejo e interesante, un estudio sobre la diferencia de clases, el abuso infantil y la huida de la realidad maquillándola para que parezca menos fea. Algo que, sobre el papel, acercaría esta historia a las viejas películas de Robert Aldrich y Bette Davis. Sin embargo, parece estar más interesado en crear una narrativa terrorífica más convencional y termina por dejar escapar todo el potencial de la historia.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.