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Orígenes secretos (2020)

Imagen por cortesía de © Netflix

#CriticadeMiedo

Orígenes secretos

Basada en una novela del propio director David Galán Galindo, esta comedia de humor negro que se mueve esporádicamente en territorio del thriller de suspense, resulta poco afortunada, pese a ocasionales aciertos, y bastante representativa de un universo friki planteado para resultar atractivo a todo tipo de espectadores, a base de cierta autoironía y un despliegue considerable de erudición metagenérica que cae en el abismo de la dispersión y en la obviedad referencial. A pesar de ello, su tono de comic desenfadado resulta simpático y divertido.

Título original: Orígenes secretos (ESP, 2020) Color, 96 mins.
Director: David Galán Galindo
Reparto: Javier Rey, Verónica Echegui, Brays Efe, Antonio Resines

★✰✰✰ Unknown Origins (2020) on IMDb


El debut en el largometraje del realizador y escritor David Galán Galindo, es un interesante cruce entre la sátira de humor negro, película metarreferencial sobre superhéroes y thriller de suspense con numerosas reminiscencias a Seven (1995) de David Fincher, que, adapta la novela homónima del director, y cuenta la historia de dos policías que investigan una serie de macabros asesinatos que están sembrando el terror por todo Madrid y que parecen estar relacionados con el origen de populares justicieros enmascarados de cómic. La pareja de detectives recurrirá al hijo de uno de ellos, dependiente de una tienda de cómics y experto en la materia, para que les ayude en la investigación.

Sin excluir ciertas dosis de autoironía y un despliegue considerable de erudición metagenérica, Orígenes secretos propone una fábula sobre la génesis del justiciero enmascarado, sin desdeñar otra índole de influencias con el objeto de satisfacer las expectativas de toda clase de público, como la incursión de los elementos del thriller de asesinos en serie o de comedia romántica. Y es precisamente esta dispersión de tonos y objetivos, sin profundizar demasiado en ninguno, donde radica la gran limitación y el peor defecto de Galán Galindo. Así como en el insufrible terceto protagonista que contrasta dolorosamente con la presencia de un veterano como Antonio Resines y las apariciones estelares de Ernesto Alterio, Leonardo Sbaraglia o Carlos Areces.

Cabe destacar, sin embargo, el cuidado diseño de producción, especialmente en lo que respecta a la escenificación de los crímenes, que constituye su mayor acierto, y a la maravillosa recreación de una atmósfera de cómic desenfadada y muy efectista a la hora de evocar de principio a fin el espíritu de las aventuras de superhéroes y el universo del cosplay (contracción de la expresión inglesa costume play, literalmente jugar a disfrazarse) o representación en la vida real de los numerosos iconos de la cultura pop que pueblan el mundo de los cómics, el cine de género, la televisión e incluso los videojuegos. Para ello, Galán Galindo co-escribe un guión donde los practicantes del cosplay son sometidos a la contemporización pertinente, como esa jefa de homicidios empoderada y resolutiva, otra contemporización, que resulta aficionada al manga y al cosplay. Esforzándose, quizás demasiado, en hacer que resulten atractivos hasta al más escéptico de los espectadores y, al mismo, tiempo en recurrir a la referencias privadas de esa subcultura que resultan tan obvias como molestas por su aluvión.

En definitiva, un film poco afortunado, pese a ocasionales aciertos, que pudo haber sido genial y no lo es, ni mucho menos, por culpa de la realización de Galán Galindo, que destroza una premisa de lo más prometedora, con su pretenciosa obsesión por hacer que los frikis resulten molones, y su torpeza narrativa que hace que el tono sea irregular y la película carezca de un clímax adecuado.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.