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Imagen por cortesía de © Netflix

#CriticadeMiedo

Rebeca

Innecesario y superfluo remake del laureado clásico «Rebeca (1940)» de Alfred Hitchcock, que adapta una de las obras cumbre del romanticismo gótico, sin apenas atmósfera y con unas interpretaciones planas y sin relevancia alguna, entre las que únicamente Kristin Scott Thomas destaca de alguna manera, y que se convierte en un trabajo meramente funcional, más cercano a un telefilm vacuo y carente de propósito que al original en el que se refleja.

Título original: Rebecca (UK/USA, 2020) Color 125 mins.
Director: Ben Wheatley
Reparto: Lily James, Armie Hammer, Kristin Scott Thomas, Sam Riley

★✰✰✰ Rebecca (2020) on IMDb


Remake del clásico del romanticismo gótico Rebeca (1940) de Alfred Hitchcock, que a su vez adaptaba la novela homónima de Daphne du Maurier, publicada en 1938, sobre una joven señorita de compañía que contrae matrimonio con un lord inglés y que cuando se instalan en Manderley, la imponente mansión rural de la familia, tiene que adaptarse a su nueva vida con la oposición hostil del ama de llaves y la presencia casi sobrenatural de la memoria de la primera esposa del aristócrata. Rebeca supuso la segunda vez que la Academia galardonaba una película del director británico y la primera que rodase en Hollywood con el productor David O. Selznick.

Resulta complicado pensar en la adaptación dirigida por Ben Wheatley, a quien le debemos películas tan interesantes como Kill List (2011) o Turistas (2012) , sin hacer referencia a la obra maestra de Hitchcock. Así como resulta también complicado no pensar en dos adjetivos: innecesaria y fallida. Innecesaria porque tratar de reinterpretar una obra maestra del cine es una tarea inequívocamente superflua y fallida porque, sorprendentemente para un film de Wheatley, carece absolutamente de personalidad y, sobre todo, de horror.

Que Lily James, Armie Hammer y Kristin Scott Thomas no son Joan Fontaine, Laurence Olivier y Judith Anderson es una obviedad. Como lo es pretender que esta simplona adaptación hubiera podido rehacer un clásico. Primero, porque si la premisa inicial prometía reinterpretar el texto, no se explica cómo se filma una película que se parece tanto, narrativamente hablando, al film original. Una reinterpretación hubiese requerido cambiar algunas cosas, ser arriesgado en los planteamientos, no proponer las mismas situaciones, los mismos detalles, casi los mismos diálogos. Y el film de Wheatley no parece querer hacer nada por alejarse del clásico.

Bueno, sí, y precisamente ese es su mayor error. Porque un director que ya ha demostrado que sabe desenvolverse con acierto por las ambiguas aguas de la mezcla de géneros y del horror sutil, The Kill List es un buen ejemplo de ello, se muestra incapaz de generar el más mínimo suspense en su adaptación de Rebeca. Fundamentalmente, porque se pierde el tono de relato de terror gótico que impregna la novela y que el maestro, una vez más tenemos que acudir a él, supo tratar con genialidad. La atmósfera fantástica, los claroscuros, la niebla, los personajes entre sombras, el misterio… ese maravilloso misterio construido en torno al recuerdo omnipresente de Rebeca, a quien el espectador nunca ve y aún así la imagina en toda su perfección, y que en esta película brilla por su ausencia. Todo ello se ha perdido en beneficio de un tono de telefilme bochornoso y mediocre, sin la mirada intensa y melodramática que obligatoriamente debe tener una historia enmarcada dentro del género gótico romántico.

No era una tarea sencilla rehacer un clásico de la altura de Rebeca y Ben Wheatley parecía, a priori, ser un director capaz de hacer cosas interesantes. Pero, Wheatley redunda donde ya fracasase Gus Van Sant con su remake Psycho (Psicosis) (1988) . Resulta curioso ver que la nueva versión ha necesitado tres escritores para perfilar un guión que es tan parecido al de 1940, los mismos escenarios comunes, la bajada por la escaleras en la fiesta de disfraces, idéntica apertura. ¿En qué momento a alguien le pareció una buena idea financiar un remake de una película de Hitchcock y usar las mismas escenas que el maestro, se me escapa? ¿Acaso no oyeron hablar del rotundo fracaso del film de Gus Van Sant por hacer exactamente lo mismo? La mayor tristeza la produce que hay un momento en la película de Wheatley, cuando rescatan un pesquero encallado y descubren el yate hundido, que cambia el colorido y el espectador tiene un ligero atisbo de lo que podría haber sido esta película y nunca fue. Solo si Wheatley se hubiese decantado por esa atmósfera de «luz de gas», de suspense psicológico, su versión de Rebeca, hubiese sido una película infinitamente mejor.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.