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The Silencing (2020)

Imagen por cortesía de © Universal Pictures Home Entertainment

#CriticadeMiedo

The Silencing

Formulista thriller terrorífico dirigido por Robin Pront que transcurre por los cánones habituales del subgénero y aderezado con algunas dosis de slasher, donde el guardabosques de un parque natural se enfrenta a un asesino en serie que utiliza el bosque como su coto de caza personal, cuya falta de originalidad es su mayor debilidad. Con todo, Nikolaj Coster-Waldau y Annabelle Wallis tienen interpretaciones más que aceptables.

Título original: The Silencing (USA/CAN, 2020) Color, 93 mins.
Director: Robin Pront
Reparto: Nikolaj Coster-Waldau, Annabelle Wallis, Hero Fiennes Tiffin, Zahn McClarnon

★★✰✰  The Silencing (2020) on IMDb


The Silencing es un thriller de suspense, que supone la segunda película del belga Robin Pront y el primer largometraje para el escritor Micah Ranum, presentado en nuestro país en el pasado Festival de Cine Internacional de Sitges 2020, donde el dolor de la pérdida y la despiadada crudeza de las zonas rurales más alejadas de Norteamérica son los puntos de apoyo de una trama demasiado reconocible, que intenta desplegar un intenso juego del gato y el ratón, pero resulta incapaz de desarrollarse más allá de los conceptos de horror rural o incluso del slasher convertidos en fórmula repetitiva.

En un principio, la premisa principal resulta aceptablemente atractiva, aunque demasiado cercana a otros thriller similares como Wind River (2017) de Taylor Sheridan o la producción Netflix Noche de lobos (2018) de Jeremy Saulnier crítica. Un solitario cazador respetuoso de la naturaleza, atormentado por la pérdida de un ser querido, que de repente ve la luz al final del túnel cuando hace acto de presencia un femicidio que podría ser la clave para resolver todas sus desdichas. Una historia que Pront presenta de manera rotunda pero sencilla, sin ningún alarde estructural. Es decir, introduce cada situación en una manera lineal y sin saltos evidentes, como mecanismo narrativo que conduce al siguiente hallazgo y que consigue captar cierto interés en el espectador.

El mayor problema de The Silencing es que, a diferencia de Wind River o Noche de lobos, donde el mensaje eco-social era casi tan importante como desentrañar la identidad de los asesinos, Robin Pront comete el error de lanzarse rápidamente a perder originalidad, introduciendo inverosímiles giros de guión o vampirizando más conceptos de otras tantas películas, como ese asesino camuflado en el bosque que inspira añejos recuerdos del clásico El terror final (1983) de Andrew Davis. Mostrar al asesino husmeando por el bosque obtiene más atención que desarrollar el entorno social que se entrevé a duras penas, con esa situación de desamparo que sufren los ciudadanos norteamericanos de las reservas indias y las zonas rurales más empobrecidas, donde una notable cifra mujeres jóvenes desaparecidas no levanta ni la más mínima sospecha en las autoridades. Pero el guión de Micah Ranum nunca explora demasiado esos aspectos y tan solo logra obtener un popurrí de ideas sin definir, que en algunos momentos parecen incluso paródicas.

Por otra parte, Robin Pront tampoco consigue crear esa necesaria tridimensionalidad en los personajes para diferenciarlos de otros filmes semejantes sobre asesinos ocultos en entornos boscosos o rurales. Aunque si bien es cierto que tanto Nikolaj Coster-Waldau, como Annabelle Wallis, brindan esforzadas interpretaciones para tratar de liberar a sus personajes atormentados de los clichés comunes sobre los que están construidos. Fundamentalmente, Annabelle Wallis, a quien hemos visto recientemente en la saga de Annabelle (2014) de John R. Leonetti y en La momia (2017) de Alex Kurtzman, y cuyo papel de mujer policía en un entorno hostil a su género, apesadumbrada por un oculto sentimiento de culpa, es ciertamente interesante. Aunque a veces resulte un poco distante y fría. Y, por supuesto, el personaje de Coster-Waldau que es básicamente un conjunto de tópicos comunes: desde el trauma por la desaparición de su hija a la encarnación de la culpa en forma de adicción etílica. Incluida la ex esposa que intenta rehacer su vida alejada de él, interpretada por una reconocible Melanie Scrofano.

The Silencing es tan ambiciosa como fallida. Un buen relato formulista sobre el sufrimiento de la pérdida y la obsesión por recuperar lo perdido, demasiado previsible para sus intereses como film de suspense, cuyo interés principal termina por diluirse en medio de una maraña de situaciones sin sentido y de una falta absoluta de sutileza. Quizás si Pront se hubiese preocupado menos en mostrar al asesino en su traje de camuflaje y a Coster-Waldau jugando a cazadores en el bosque, y se hubiese centrado más en desarrollar la ferocidad y la crueldad implícitas en el asesino o el deseo de venganza del guardabosques, hubiésemos visto una película mucho más inquietante. A final, tan solo se queda en otro thriller terrorífico más que hace pasar un rato entretenido la mayor parte del tiempo, hasta que empieza a aburrir y uno decide buscarse otra cosa mejor.


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terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.