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Imagen por cortesía de © Solstice Studios / DeAPlaneta

#CriticadeMiedo

Salvaje

Concebido a partir de una historia muy sencilla y no demasiado original: la persecución que un conductor enloquecido hace a un infeliz; este falaz thriller de suspense es un absoluto delirio misógino que denota la debilidad por la violencia embrutecedora del realizador germano Derrick Borte, cuya escasa habilidad a la hora de plasmar en imágenes la evolución de la violencia vehicular a la mera agresividad psicopática, se suma a que el guión de Carl Ellsworth tiende demasiado hacia la monotonía: después de todo no se puede sacar mucho más de una historia sobre un machista engorilado que se dedica a ir haciendo daño a la gente.

Título original: Unhinged (USA/UK, 2018) Color, 90 mins.
Director: Derrick Borte
Reparto: Russell Crowe, Caren Pistorius, Gabriel Bateman, Jimmi Simpson

★✰✰✰ Unhinged (2020) on IMDb


Con referencias como El hombre que nos persigue (1977) de Serge Leroy o la más reconocida Un día de furia (1993) de Joel Schumacher, Salvaje es un embrutecido thriller de suspense de serie-B, donde un desconocido al volante de una mastodóntica camioneta comienza a acosar sin descanso a una madre y su hijo después de que ésta le toque el claxon para recriminarle su demora a la hora de arrancar en un semáforo.

Bajo esta premisa, como ya hemos constatado no demasiado original, pues el film de Serge Leroy ya planteaba algo similar con Jean-Louis Trintignant y su hijo siendo aterrorizados de igual manera por el misterioso conductor de una furgoneta negra, el germano Derrick Borte propone una especie de fusión catártica entre el suspense de acción y el enaltecimiento de la violencia, que resulta tan ridículamente brutal como misógina. Y cuyo único acierto reside en un ritmo endiablado y despiadado que parece no tener respiro, ideal para tapar las numerosas incongruencias de un guión, firmado por Carl Ellsworth, que más parece una película de psicópata desmadrado que ese thriller de furia vehicular que se intuía tras el tráiler promocional. ver aquí

La furia o violencia vehicular ha dado alguna que otra película memorable al panorama de pesadillas al volante, como la mencionada Un día de furia o Al límite de la verdad (2002) de Roger Michell, donde Ben Affleck y Samuel L. Jackson intercambian algo más que papeles cuando sufren un pequeño accidente de tráfico durante un atasco; sin embargo, en el caso de Salvaje, parece ser más una excusa introductoria del personaje de Russell Crowe que el verdadero leitmotiv de la trama. Puesto que no tarda mucho tiempo en mostrar como reclamo principal a un villano desatado hasta extremos que rozan la incredulidad y que lejos de mostrarse como un ciudadano furioso por sus problemas personales o por el encuentro en el semáforo, se muestra como un machista tóxico y engorilado que goza haciendo daño a los demás.

En el ámbito del mensaje moralizante, algunas voces han tratado de encontrar, muy probablemente confundidas por unos títulos que entremezclan cortes de telediarios sobre violentos altercados callejeros, una fábula sobre las tensiones socioeconómicas que sufren los ciudadanos asfixiados por la crisis económica interpandémica. Polarización, crispación, agresividad, el deseo de tener una excusa para poder liberar las frustraciones. Incluso, una apología a cierta ideología extremista. Nada más lejos de la realidad. En ningún momento, Borte parece estar interesado en tales cuestiones y el hecho de que los protagonistas se encuentren bregando con trabajos inestables o crisis matrimoniales es algo que se siente más circunstancial o anecdótico que otra cosa.

En resumidas cuentas, Salvaje es un burdo enaltecimiento de la violencia de alto voltaje, que no se toma la molestia de explicar en detalle la génesis de la furia social, y resulta poco más que una sucesión vertiginosa de escenas de violencia explícita sin mucha coherencia, donde las persecuciones automovilísticas y el desenfreno cruel resultan más importantes que el trasfondo de los personajes y donde un hombre desquiciado y brutal esconde su sentimiento de inferioridad detrás de un corpachón sudoroso y una saña exacerbada hacia una mujer y su entorno. Lo peor es que al final incluso pretende hacer reflexionar al espectador sobre la posible responsabilidad del personaje de Caren Pistorius a la hora de provocar a un energúmeno perturbado, difuminando la línea entre víctima y agresor. Algo extremadamente inaceptable y peligroso.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.