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No respires 2 (2021)

Imagen por cortesía de © Screen Gems | Sony Pictures Entertainment Iberia

#CriticadeMiedo

No respires 2

Secuela que no consigue igualar la novedad, ni la intensidad, del sorprendente éxito original de 2016, que repite exactamente la misma premisa: un grupo de inadaptados no muy listos se introducen en la casa de un invidente para robarle algo valioso y terminan deseando no haber nacido. Su mayor problema es que, donde la primera película ofrecía sustos auténticos, esta ofrece un pastiche de situaciones descritas en decenas de imitaciones de Rambo, aderezadas con una buena dosis de hemoglobina y poco más.

Título original: Don’t Breathe 2 (USA/CHI, 2021) Color, 98 mins.
Director: Rodo Sayagues
Reparto: Stephen Lang, Madelyn Grace, Brendan Sexton III, Fiona O’Shaughnessy

★✰✰✰ Don't Breathe 2 (2021) on IMDb


Cuando el thriller terrorífico No respires (2016) , firmado por Fede Álvarez, saltó a las pantallas se ganó rápidamente el favor de la crítica y del público gracias a su inteligente subversión de los tropos del subgénero del home invasión. Ahora Álvarez y quien fuera coguionista entonces, Rodo Sayagues, cambian los papeles para presentar una historia nueva, pero repitiendo idéntica premisa: un grupo de inadaptados no muy listos se introducen en la casa de un invidente para robarle algo valioso y terminan deseando no haber nacido.

En un principio, el debut directoral de Sayagues emula una estética similar a la de su predecesora, aunque luego deriva en algo más cercano al cine de acción que al horror, para contar una trama que empieza prácticamente a continuación de donde terminó la primera película pero con la trampa de incluir un salto en el tiempo para alejarnos de los acontecimientos de aquella. Steven Lang repite en su papel de veterano ciego y extremadamente violento defendiendo de nuevo su hogar del ataque de unos misteriosos intrusos que pretenden secuestrar a la joven huérfana que vive con él y que rescató de un incendio ocho años atrás, haciéndola creer todos estos años que es su propia hija muerta.

Con un giro en la trama que pretende acercar el personaje de Lang a la figura del antihéroe, muy cercana a la descrita en la saga iniciada por Acorralado (1982) , donde otro atormentado veterano entrenado en técnicas de supervivencia y combate cuerpo a cuerpo, demuestra sus habilidades asesinas frente a un sádico y violento sheriff. El propio arquetipo del antihéroe ciego ya había sido tratado con anterioridad en Zatōichi, un personaje clásico nipón que protagonizó 26 películas de samuráis (desde 1962 hasta 1989) bajo la apariencia de un vagabundo ciego, maestro con la espada samurai, revisitado por Takeshi Kitano en Zatoichi (2003) y adaptado al mercado occidental en Furia ciega (1989) de Phillip Noyce, con Rutger Hauer interpretando al habilidoso espadachín invidente. Rodo Sayagues demuestra ser muy capaz de construir la tensión adecuada para trasladar la figura del antihéroe de acción a un entorno más terrorífico: incrementando el salvajismo de las peleas y salpicándolo todo con una considerable dosis de hemoglobina.

Desgraciadamente, No respires 2 parece quedarse muy pronto sin ideas, lastrada por una narrativa rancia repleta de diálogos torpes, personajes poco desarrollados e involuntariamente autoparódicos, y escenarios poco creíbles que se suceden hasta llegar a la supuesta revelación inesperada del tercer acto. Que resulta cualquier cosa, menos sorprendente. Además, Sayagues y el director de fotografía Pedro Luque optan por un aspecto visual apagado, con una paleta de colores desaturada y tan ahogada como la voz susurrante de Lang, que termina perjudicando la imagen. Sobre todo porque la mayoría de la acción se desarrolla envuelta en sombras y se reduce mucho la visibilidad de lo que sucede en pantalla. Muy probablemente, Rodo Sayagues haya pretendido sacar el máximo provecho a los crujidos y murmullos que brotan de la oscuridad y resaltar la situación de desventaja de la ceguera, pero obviamente no lo consigue.

En definitiva, a pesar de contar con una buena variedad de sustos y con la cruda gratificación de ver que los desprevenidos cretinos convertidos en picadillo por Stephen Lang, esta vez se lo merecen realmente, No respires 2 no consigue igualar la originalidad y la tensión de la primera, muy probablemente porque al timón no se encuentra Fede Álvarez. Ni tampoco consigue rehabilitar al personaje de Lang bajo el aspecto de un implacable antihéroe vengativo, quien nunca llega a suscitar la simpatía necesaria, sobre todo por culpa de esa veta de genuina maldad que destila su palmaria ambigüedad moral.

Con todo, Rodo Sayagues presenta un film suficientemente eficiente como para satisfacer a los aficionados menos exigentes, contentados con ver que todo se ha llevado a la hipérbole, subiendo la apuesta en cuanto a la acción sangrienta y el recuento de cadáveres. Algo fundamental en toda secuela que se precie.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.