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Imagen por cortesía de © New Line Cinema | Warner Bros Pictures España

#CriticadeMiedo

Maligno

El regreso del director James Wan al género que le dio la fama es un pastiche de otras tantas películas de terror de los noventa, caracterizadas por villanos intensos y, sobre todo, extravagantes, que presenta un batiburrillo de ideas no siempre encajadas entre sí, como la apariencia de neogiallo deudor del cine de Argento o la evidente reminiscencia a ¿Dónde te escondes, hermano? (1982), pero visualmente resulta especialmente atractiva y contiene algunos momentos de terror notables y un diseño del villano que casi podría considerarse como icónico. Maligno no es una gran película de terror pero sin duda será una de las más divertidas que verás este año.

Título original: Malignant (USA, 2021) Color, 111 mins.
Director: James Wan
Reparto: Annabelle Wallis, Maddie Hasson, George Young, Michole Briana White

★★✰✰ Malignant (2021) on IMDb


Después de darse un paseo por el cine de aventuras con Aquaman (2018) , el realizador australiano de ascendencia malaya James Wan regresa al género terrorífico con un film que recuerda mucho al cine de villanos de los 90, donde los antagonistas se vuelven más plásticos y más extravagantes que en la década anterior, pasando a ser el foco de la historia y muy probablemente en el elemento visual más recordado. Las evoluciones de Freddy Krueger, Leatherface o Pinhead en sus respectivas secuelas, y otros de nuevo cuño como los creados para Juego Mortal (1994) de John Flynn, Wishmaster (1997) de Robert Kurtzman o Lecturas diabólicas (1989) de Tibor Takács, son buenos ejemplos de ello. Maligno es un retorno a este cine de serie B noventero y al giallo italiano, pues tiene numerosas influencias visuales del maestro Dario Argento, para relatar la historia de una mujer que, después de sufrir una violentísima agresión doméstica y aún traumatizada tras haber perdido a su bebé y su abusador marido a manos de un misterioso asesino, comienza a sufrir terribles visiones y a sospechar que éste pertenece a una parte oscura de su pasado.

Con el manierismo visual del giallo de Dario Argento: la intensa iluminación roja, la mano enguantada empuñando el arma homicida, los crímenes visualizados casi de manera pornográfica por la joven protagonista, las reminiscencias más que evidentes al clásico de culto menor ¿Dónde te escondes, hermano? (1982) de Frank Henenlotter, y los últimos veinte minutos donde todo se pone patas arriba gracias a un giro entre desatado y delirante, que casi homenajea al cine de superhéroes oscuros y ultraviolentos, resulta evidente que James Wan buscaba alejarse con esta película de los moldes actuales del horror y sobre todo del estilismo de sus propias sagas de Insidious (2010) y Expediente Warren (2013) .

Como experto conocedor de las artes del terror cinematográfico, James Wan se sumerge en una de las fuentes más interesantes del género, esa especie de traslación del Mito de Cassandra y de la premisa argumental del clásico de Irvin Kershner Los ojos de Laura Mars (1978) , con una somatizada antiheroína convertida en forzosa clarividente que se encuentra conectada a un villano/monstruo convenientemente aterrador y sorprendente, para presentar un refrito de piezas recicladas de los films mencionados, muy próximo al body horror cronenbergiano, aunque más en el fondo que en la forma, que se queda a las puertas de la sofisticación del cine del maestro canadiense para darle relevancia a la acción abigarrada y el gore de primera categoría de su insuperable última parte. Incluso a costa de olvidarse de los primeros dos tercios de la película o de que el artificioso guión se olvide de detallar debidamente la transición entre el más que evidente elemento sobrenatural: cojines que delatan una presencia invisible, poderes telepáticos que encienden y apagan aparatos eléctricos, etc., con la naturaleza física del asesino en la resolución del misterio y los intensos minutos finales.

Maligno no se trata, ni mucho menos, de un film perfecto, ni tampoco parece perseguirlo, más allá de lograr el efectismo necesario para entretener; lo cual, por otro lado, no deja de ser una seña de identidad de su director. James Wan vuelve a demostrar su habilidad para crear atmósferas y su magnífico sentido del ritmo, hasta tal punto que las lagunas del guión son prácticamente enterradas bajo la vertiginosidad con la que se suceden los acontecimientos. Esto, sumado al magistral uso de la cámara con el que Wan suele componer esas imágenes aterradoras que se quedan grabadas en la retina del espectador: la sorprendente revelación del asesino resulta especialmente espectacular, además de contener el cameo más aplaudido por la audiencia, y el buen hacer interpretativo de Annabelle Wallis, actriz a quien ya habíamos visto en Annabelle (2014) y quien se luce encarnando a una de las antiheroínas más atractivas de los últimos años, hacen de Maligno una experiencia digna de ser disfrutada por la mayoría de aficionados del género y la constancia de que James Wan es uno de los realizadores más en forma del panorama fantaterrorífico contemporáneo.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.