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#CriticadeMiedo

La matanza de Texas

Convencional y fría secuela que trata de expandir el folclore creado alrededor de uno de los films que más influencia ha ejercido sobre el cine de terror moderno, no ya tanto por su extensa saga de secuelas y remakes, sino por la cuantiosa oleada de imitaciones que propició. La mayoría subproductos sin ingenio alguno y sin más ánimo que explotar la truculencia de sus muertes y el morbo reprimido de los espectadores. Esta nueva entrega, desafortunadamente, no es una excepción.

Título original: Texas Chainsaw Massacre (USA, 2022) Color, 83 mins.
Director: David Blue Garcia
Reparto: Sarah Yarkin, Elsie Fisher, Mark Burnham, Moe Dunford

✰✰✰✰ Texas Chainsaw Massacre (2022) on IMDb


Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la cultura popular contemporáneos es que parece haber quedado atrapada en la dinámica del eterno regreso a tiempos mejores, en buena medida porque el ritmo de consumo y la inmensidad de propuestas imposibilitan la creación y establecimiento de nuevos mitos. El film original de La Matanza de Texas supuso la revelación internacional del realizador Tobe Hooper y la génesis de uno de esos mitos. Sin lugar a dudas, uno de los films que más influencia ha ejercido sobre el cine de terror moderno, no ya por la extensa saga de secuelas y de remakes que ha propiciado, sino por la cuantiosa oleada de imitaciones que generó. La mayoría, subproductos sin ingenio alguno y sin más ánimo que explotar la truculencia de sus muertes y el morbo reprimido de los espectadores.

En tiempos donde el ‘terror elevado’ o post-horror se ha adueñado de las salas de cine y de buena parte de la oferta fantaterrorífica de las plataformas de vídeo bajo demanda, resulta cuanto menos curioso que los productores Fede Álvarez y Rodo Sayagues propongan un nuevo relanzamiento de la saga que ya intentase algo parecido cinco años atrás con Leatherface (2017) de Alexandre Bustillo y Julien Maury y no de manera especialmente exitosa. Ahora, con el auspicio de la todopoderosa Netflix y confiando en el relativamente desconocido realizador texano David Blue Garcia, la pareja de escritores uruguayos tratarán de expandir el folclore creado alrededor del sangriento villano con un argumento en exceso convencional, que gira en torno a un grupo de jóvenes hipsters que se reúnen en una abandonada zona rural de Texas, donde varios amigos fueron atacados por una enloquecida familia de matarifes, con la intención de gentrificar la pequeña localidad, sin saber que un miembro de la familia asesina aún permanece en el lugar.

Desgraciadamente, esta nueva Matanza de Texas es un film de terror frío y falto de ritmo expositivo, cuya eficiencia narrativa se ciñe en mostrar un buen puñado de seres humanos siendo despedazados por la icónica sierra mecánica del personaje principal, muy bien caracterizado pero sin ser aprovechado del todo. A pesar de todo el esfuerzo técnico y de la nostalgia con la que Álvarez y Sayagues empapan toda la historia, David Blue Garcia no consigue elevar su película por encima de la mediocridad y la previsibilidad, más allá de tener un par de secuencias fantásticamente ejecutadas y suficiente sangre como para abastecer de plasma a todo un hospital de campaña. Lo malo es que el realizador parece no estar interesado lo más mínimo en desarrollar los personajes principales o en aprovechar el filón de un villano como Leatherface, quien en vez de mostrarse como la fuerza brutal e insana aparecida en el film de Hooper, termina siendo relegado a ser el portador de la motosierra y poco más. Buena muestra de ello es la sobreextendida secuencia en la que un buen puñado de arrogantes jovencitos millenials son masacrados en el interior de un autobús, de manera tan descuidada y gratuita como adecuadamente sangrienta, pero sin que verdaderamente le importe un pimiento a la audiencia.

Una de las grandes virtudes de la película de 1974 era que se sentía como una pesadilla demasiado real, donde las víctimas eran gente corriente y, sobre todo, inocente. En este nuevo remake, y muy probablemente en las anteriores entregas de la saga, las víctimas son reducidas a meros contenedores de carne para la picadora y. tristemente, sin que sus muertes generen mucha emoción. Resulta cierto que David Blue García trata de no alejarse demasiado del gore realista original, pero al mismo tiempo en vez de respetar su mítica categoría de clásico icónico trata de convertirlo en condensado viral de TikTok o Youtube, centrándose en filmar escalofriantes escenas de tajos y desmembramientos, como si se olvidase de que lo que realmente tiene entre manos es una producción cinematográfica, en vez de otro rollo. Y no, reunir una considerable cantidad de guiños al original de los 70: la narración inicial de John Larroquette, el regreso del personaje de Sally (Olwen Fouéré), la única superviviente de la matanza original, el final con Leatherface bailando al son del sonido de la sierra mecánica, etc., no constituye en sí mismo ninguna garantía de nada.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.