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Imagen por cortesía de © Blumhouse Productions | Paramount Entertainment

#CriticadeMiedo

Paranormal Activity: Allegados

Típica entrega de la saga Paranormal Activity altamente influenciada por el estilo de falso documental, a la que se le añaden unas gotas de terror folclórico y animada por el interés puramente ecuménico de extraer hasta la última gota de la fuente original. Mucho más descontextualizada que sus predecesoras, en este caso se trata de desenmascarar la misteriosa desaparición de la madre de la protagonista en el seno de una comunidad Amish. Tiene algunos sustos potentes, pero en general se percibe como una película escasamente creíble y muy aburrida.

Título original: Paranormal Activity: Next of Kin (USA, 2021) Color, 98 mins.
Director: William Eubank
Reparto: Emily Bader, Roland Buck III, Tom Nowicki, Dan Lippert

★✰✰✰Paranormal Activity: Next of Kin (2021) on IMDb


Con un presupuesto ridículo y haciendo de la necesidad una virtud para explotar los paradigmas del género y ofrecer un entretenimiento muy efectivo, Paranormal Activity (2007) de Oren Peli se convirtió en uno de los mayores e inesperados éxitos del género terrorífico desde El proyecto de la Bruja de Blair (1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, ocho años atrás. La fórmula resultó tan lucrativa que Blumhouse Productions la convirtió en franquicia y la exprimió a lo largo un buen puñado de entregas.

Paranormal Activity: Allegados es la séptima película de la saga y la primera en seis años, dirigida por William Eubank y escrita por Christopher Landon, quien se hizo cargo de toda la saga en labores de producción y escritura justo después del éxito de la original. La trama, que toma referencias más que evidentes de películas como Bendición mortal (1981) de Wes Craven o incluso la pesadilla de terror folclórico El bosque (2004) de M. Night Shyamalan, gira en torno a una joven (Emily Bader) que investiga las causas detrás de su abandono y la misteriosa desaparición de su madre, mientras rueda un documental sobre la comunidad Amish en la que vivió, junto a su novio (Roland Buck III) y un técnico de cámara (Dan Lippert). Y, como es esperable, no pasará mucho tiempo antes de que descubran que no todo es lo que parece y que la comunidad oculta un siniestro secreto relacionado directamente con el origen de la joven.

Con un guión que difiere tanto del resto de la franquicia, Paranormal Activity: Allegados resulta más descontextualizada que sus predecesoras, si nos ceñimos a la premisa argumental de mostrar el acoso sobrenatural que sufre una familia suburbana a través de las cámaras instaladas en su casa y que ha sido el hilo conductor de casi todas las secuelas, con la excepción de Paranormal Activity: Los señalados (2014) y Paranormal Activity: Dimensión fantasma (2015) , que funcionaron más como spin-offs, aunque con alguna conexión insinuada con el resto de la saga.

En su mayor parte, Paranormal Activity: Allegados se conduce como una película rodada con la técnica del falso documental y William Eubank, quien ya sorprendió para bien con Underwater (2020) crítica, se maneja con cierta soltura con dicha fórmula. El problema viene cuando, a medida que avanza la historia y la acción se vuelve más descontrolada, Eubank abandona la rigidez visual del falso documental, para filmar muertes en cámara lenta y diferentes puntos de vista imposibles de obtener con una única videocámara semiprofesional. Cometiendo, en definitiva, los mismos errores que la mayoría de producciones que utilizan dicha técnica.

Sin el interés implícito de su título, Paranormal Activity: Allegados es otra película de suspense terrorífico más bien corriente, realizada de manera competente, pero a la que le faltan sustos y, sobre todo, una historia más convincente, en la que quede suficientemente definido por qué los personajes se sienten obligados a seguir investigando la comunidad Amish, una vez que recibieron las oportunas respuestas y no tenían nada que hacer allí. Hay algo del espíritu indie de A24, las localizaciones rurales y el acercamiento inicial a la comunidad Amish, sorprendentemente neutral aunque algo fetichista, recuerda mucho al de Midsommar (2019) crítica de Ari Aster. En un principio, el espectador no observa nada raro, más allá del obvio diferente estilo de vida y la tensión generada con los visitantes resulta más incómoda que aterradora. Después, a medida que avanza la trama, se introduce un giro de tuerca tonal, con una escena que implica una imagen del rostro aterrorizado de Bader bajo una lente de visión nocturna directamente extraída de REC (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza, dando paso a la parte de la trama verdaderamente terrorífica. Lástima que a partir de aquí sea cuando la débil narrativa comience a desmoronarse y aparezcan las inconsistencias.

En resumidas cuentas, un film no del todo desdeñable, que no subvierte suficientemente el ambiente rural que describe como para hacerlo verdaderamente terrorífico, como si hiciera Aster en su film, y que cuando llegan las escenas memorables y aterradoras, todo resulta tan aburrido y poco creíble que no hubiese sido sorprendente descubrir que más de un espectador decidiera dedicar su tiempo a otra cosa.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.