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Imagen por cortesía de © Universal Pictures | Universal Pictures Spain

#CriticadeMiedo

La piscina

Tibio y convencional filme de terror sobrenatural, concebido como una tediosa reunión de los tópicos propios de las películas de «casas encantadas», en este caso, focalizándose en una piscina doméstica. Lamentablemente, no logra remontar su condición de entretenimiento efímero con destino al público adolescente. La retahíla de lugares comunes vistos en otras películas e integrados en un relato tediosamente repetitivo, hace concebir pocas esperanzas en la carrera de su debutante realizador. Solamente memorable por ser la primera película nacida de la fusión de Blumhouse y Atomic Monster.

Título original: Night Swim (USA, 2024) Color, 98 mins.
Director: Bryce McGuire
Reparto: Wyatt Russell, Kerry Condon, Amélie Hoeferle, Gavin Warren

★★✰✰✰ Night Swim (2024) on IMDb


Las piscinas son un escenario notablemente efectivo para el género del horror. En primer lugar, aprovechan el temor primordial del ser humano a ahogarse y a los entornos acuáticos donde el fondo no es visible. Por otro lado, a diferencia de las películas ambientadas en alta mar o en lagos, las escenas que se desarrollan en piscinas representan una transgresión en la percepción de la amenaza. En este contexto, no somos nosotros quienes nos aventuramos en un paisaje ajeno y amenazante, sino que nos enfrentamos a un entorno doméstico, diseñado para nuestro disfrute, donde la presencia de una amenaza resulta doblemente inquietante al desafiar las expectativas de seguridad y confort.

A lo largo de los años, los maestros del género han sabido aprovechar los espacios reducidos de una piscina para crear momentos de tensión inolvidables que perduran en la memoria de los espectadores. Un ejemplo icónico es la escena de la piscina en La mujer pantera (Cat People, 1942) , donde Jane Randolph se ve acorralada en el centro de la piscina por una presencia invisible que merodea por los bordes y la impide salir, generando una sensación de claustrofobia y peligro inminente. Otro ejemplo destacado es la película Poltergeist (Fenómenos extraños) (Poltergeist, 1982) , en la cual la piscina de una típica familia burguesa transforma el sueño infantil de Craig T. Nelson en su peor pesadilla, al reflejar por primera vez la oscura amenaza que acecha a su familia en su nueva casa de los suburbios. Ambos momentos demuestran cómo el uso magistral de los elementos visuales y narrativos en torno a una piscina puede crear una atmósfera de suspense y terror única en el cine.

Sin embargo, son escasas las películas que exploran narrativas de terror centradas en una piscina. Algunos ejemplos notables incluyen A 3 metros y medio (12 Feet Deep, 2017) de Matt Eskandari, que narra la historia de dos hermanas atrapadas en una piscina pública después de que una de ellas pierda su anillo de compromiso en las profundidades. Otro ejemplo es la tailandesa The Pool (2018) de Ping Lumpraploeng, que presenta a una pareja acorralada en una piscina por un voraz caimán después de que el agua se vacíe accidentalmente. Asimismo, la oscura Death Pool (2017) explora la premisa de un asesino en serie obsesionado con las piscinas, quien se infiltra en una escuela de natación para perpetrar sus crímenes contra un grupo de estudiantes.

Una de las películas más recientes en tratar esta temática y aprovechar los temores primarios mencionados es La piscina. Esta producción marca el comienzo de la colaboración entre Blumhouse y Atomic Monster, tras el anuncio de la fusión total de las compañías lideradas por Jason Blum y James Wan. El filme, dirigido por el guionista Bryce McGuire en su primer largometraje, utiliza una piscina doméstica como metáfora para explorar lo que se esconde detrás de una típica familia suburbana estadounidense.

Adaptada de un cortometraje del año 2014, coescrito y dirigido por Bryce McGuire y Rod Blackhurst, La piscina se centra en una familia que se traslada a una nueva residencia con la esperanza de que el padre (Wyatt Russell), un ex jugador de béisbol que padece esclerosis múltiple en fase temprana, pueda mejorar su salud gracias al uso de la piscina. A medida que el padre experimenta una notable mejoría en sus síntomas y el resto de la familia se ve afectada por extraños sucesos relacionados con la piscina, la madre (Kerry Condon) comienza a sospechar que algo oscuro se esconde en sus profundidades.

La piscina presenta una trama familiarmente lineal y superficial, donde el tono se establece desde el principio con un prólogo que encapsula la tensión y la atmósfera de una piscina aparentemente embrujada. A lo largo de la película, Bryce McGuire repite este modelo de escena una y otra vez, intercalando entremedias los conflictos familiares de los nuevos propietarios de la casa y disminuyendo el impacto con cada repetición. Todas las secuencias de horror que suceden en la piscina tienen una estructura similar a la del prólogo, con luces parpadeantes y efectos de sonido siniestros que llevan a cada miembro de la familia Waller a vivir una experiencia espeluznante pero, a su vez, bastante monótona.

Desafortunadamente, la película se estanca durante gran parte de su duración, especialmente cuando se enfoca en la tensión generada en la familia debido a la enfermedad del padre. Tanto Wyatt Russell como Kerry Condon ofrecen momentos de vulnerabilidad e inteligencia emocional apreciables, aunque a veces caen en clichés habituales. Lo mismo sucede con los hijos adolescentes, interpretados por Gavin Warren y Amélie Hoeferle. Por otro lado, aquí es donde también surgen las primeras dudas sobre la trama. ¿Por qué nadie se sorprende de la milagrosa mejoría de la salud del padre? Si el mal reside en el agua, ¿por qué no taparon la piscina desde el principio? Preguntas que McGuire no parece muy interesado en resolver y que se vuelven aún más evidentes hacia el último tercio de la película, cuando el enigma de la piscina se revela y la historia pierde completamente la escasa coherencia que había logrado mantener hasta ese momento.

Además de las influencias previamente mencionadas de películas donde una piscina se convierte en un elemento amenazador, en La piscina persiste la sensación de que se trata de un conjunto de escenas terroríficas que ya hemos presenciado anteriormente. Por ejemplo, la escena del skimmer o filtro de la piscina es un calco descarado de la del payaso Pennywise y la alcantarilla de It (Eso) (It, 2017) . El concepto de una familia burguesa amenazada por fenómenos paranormales, cuyo origen se encuentra en una especie dimensión paralela espectral parece tomado directamente de la mencionada Poltergeist (Fenómenos extraños). Además, algunos detalles de posesión patriarcal evocan clásicos como Terror en Amityville (The Amityville Horror, 1979) o incluso El resplandor (The Shining, 1980) .

Bryce McGuire se empeña en crear una «película de Pasaje del terror», es decir, una película cuya principal motivación es atraer al mayor número de espectadores prometiendo una sucesión de jumpscares y un entretenimiento efímero. Una vez finalizada, es poco probable que los espectadores recuerden algo más que algún susto pasajero, olvidándola rápidamente cuando se estrene el próximo film de características similares. Resulta sintomático que La piscina mantenga el nivel de horror de baja intensidad típico de las producciones de Blumhouse, con el fin de mantener una calificación apta para mayores de 13 años, y que generalmente depara filmes que no suelen contentar a los fans del género que buscan emociones más intensas. Bryce McGuire nunca logra crear secuencias que generen tensión genuina o miedo, sino más bien un leve estremecimiento y poco más.

En resumen, La piscina es una película de terror sobrenatural demasiado tibia y convencional, desarrollada a partir de un cortometraje que en poco más de tres minutos logra generar una atmósfera más efectiva y sustos más impactantes que toda la adaptación. Más allá de contar con una impresionante fotografía subacuática de Charlie Sarroff, que muestra al mismo tiempo lo que sucede por encima y por debajo del agua, pero que McGuire nunca llega a aprovechar del todo, La piscina es una propuesta que parece destinada a caer en el olvido rápidamente, sin destacar ni dejar una impresión duradera en el espectador.




terrorbit
terrorbit
Escritor y amante de cine de terror. Superfan de las películas de zombies, cuantos más zombies, mejor. Desde mis ojos, cuatro décadas viendo cine de terror os contemplan.